bolardos automáticos

Bolardos automáticos: características y usos en entornos urbanos

¿Sabes qué son y para qué sirven los bolardos automáticos? Seguro que los has visto en la calle, porque son elementos que forman parte del mobiliario urbano. Se trata de pequeños postes que se colocan estratégicamente, impidiendo el paso de vehículos hacia alguna dirección o evitando el aparcamiento. Los podemos encontrar de distintos tipos, según sea la función que van a desempeñar, porque cada uno tiene su cometido. ¡Y es que hay más variedad de la que podrías imaginar!

Características de los bolardos automáticos

La particularidad de los bolardos automáticos es que son escamoteables. Es decir, que pueden desaparecer automáticamente bajo el suelo cuando no se les necesita. Como ya hemos comentado, su principal fin es prohibir la circulación de vehículos. Pero hay espacios en los que es necesario abrir el paso en determinados momentos. Y para eso están pensadas estas pilonas retráctiles. Hacen su función y cuando se precisa la apertura de la vía, se ocultan bajo el asfalto o las aceras.

Por supuesto, esto lo hacen de manera automática con varios tipos de mecanismos: motorización electro-neumática, motorización electro-hidráulica y motorización electro-mecánica. Los bolardos automáticos se sumergen en el suelo rápidamente en unos segundos. Esta es una opción que se puede regular y que dependiendo del uso que se le vaya a dar tiene distintas formas de control: a través de mandos a distancia, Tags, tarjetas de proximidad, teclados numéricos o mediante controles horarios.

Los bolardos automáticos se fabrican en diferentes modelos, medidas o acabados, según la función que vayan a tener. Incluso se pueden hacer diseños personalizados a petición del cliente, incluyendo sus logos identificativos. Además, los podemos encontrar con distintos materiales, pero sobre todo los bolardos se fabrican en acero inoxidable, para que tengan una mayor durabilidad.

Algunos llevan tapas con luces LED que funcionan con pequeñas placas solares instaladas en su parte superior. También se les suele poner bandas reflectantes que forman una corona luminosa. Así se logra que tengan una mayor visibilidad y que puedan localizarse desde cierta distancia, evitándose cualquier tropiezo desafortunado.

A la hora de elegir qué bolardo automático se necesita es imprescindible conocer qué utilidad va a tener y cuál será su frecuencia de funcionamiento. No son iguales los que requieren un uso más intensivo (por ejemplo, en espacios de uso colectivo), que los que precisen de un funcionamiento menor (en ambientes privados). Y tengamos en cuenta también que existen pilonas para uso exterior y para uso interior (por ejemplo, en parkings).

Principales usos de los bolardos automáticos en entornos urbanos

Los sistemas de funcionamiento de los bolardos automáticos tienen una sencilla utilización y son realmente eficaces para múltiples aplicaciones. Dentro de los entornos urbanos, constituyen una manera eficiente de asegurar el control de acceso de vehículos a zonas restringidas.

1. Regulación del tráfico y de las zonas de aparcamiento

Con estos bolardos, que se pueden instalar en cualquiera de las superficies de las ciudades, se puede prohibir el paso a ciertas vías durante periodos de tiempo, para ordenar mejor el tráfico en horas de máxima afluencia. Por eso, son comunes en el paisaje de los centros de ciudades o alrededor de zonas peatonales, que solo se abren a los vehículos en determinados momentos. Igualmente, se pueden controlar las zonas de aparcamiento públicas, para que solo se usen cuando sea conveniente o para que los coches no aparquen indebidamente en las aceras.

2. Protección de viandantes

También sirven para proteger a los peatones, impidiendo que los vehículos puedan acceder voluntaria o involuntariamente a las zonas peatonales. A menudo se colocan como protección antiterrorista, en lugares que necesitan alta seguridad, para prevenir atentados en coche.

En cuanto al diseño, puede ser básico o totalmente innovador, como los modelos de bolardos automáticos teledirigidos 360 grados con hidrojardinera para plantas y recarga solar incluidas.

3. Controlar el acceso a zonas privadas

Los bolardos automáticos son la mejor opción para vigilar el acceso a urbanizaciones o calles privadas, facilitando la apertura solo a los propietarios o vecinos. Y lo mismo ocurre con zonas propias de empresas. En ambos casos, actúan de barrera para regular el paso.

4. Prevenir alunizajes

Colocados delante de los escaparates, resguardan a los comercios del alunizaje, imposibilitando esta técnica de robo. Lo suelen usar mucho los concesionarios de coches, las joyerías o los grandes centros comerciales. Igualmente se instalan ante fachadas de embajadas, bancos, comisarías de policía, etc. para salvaguardar su seguridad.

Como vemos, los usos de los bolardos automáticos son múltiples, pero todos están destinados a proteger, controlar y delimitar los espacios urbanos, tanto públicos como privados. En Trancity somos expertos en bolardos de seguridad, para que la ciudad sea un lugar apacible, ordenado y seguro. Porque las ciudades están para disfrutarlas, ¿no crees?

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